Entrevista-acto

Cuauhtémoc Medina

Resumen


“Vamos en un pesero... esto es una entrevista-performance...” La frase con que Dulce María de Alvarado da inicio a su diálogo con Roberto Escobar —quien había fundado y dirigido El Sindicato del Terror de 1987 a 1990— es por demás elocuente. En ese pasaje se transparenta la naturaleza limítrofe de la investigación que Dulce María de Alvarado realizó a fines de los años noventa del siglo XX en torno al performance en México. Como la autora desliza de pasada en un pasaje de su texto, este libro fue un “performance-investigación”: el objeto de acreditación académica donde una practicante del performance vino a depositar algo más que la prueba de su entrenamiento universitario, que no es sino la excitación derivada de su participación en un circuito entonces creciente donde productores culturales del arte vivo de la acción tomaban sitio en el espacio institucional y de representación. Como artista de intervenciones, que además cumplía tareas organizativas en el Museo de Arte Moderno, Dulce entendía al parejo su trabajo de artista y el de la producción de un territorio de intensidades. Sus preguntas genealógicas en torno a la práctica del performance, derivadas del aprendizaje directo con Melquiades Herrera, el arlequín conceptual que había sido parte del No Grupo, se superponían a una práctica artística que mezclaba la pintura con intervenciones consistentes en la exploración e interpelación de la comunidad cultural a la que De Alvarado pertenecía.


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© Diecisiete, teoría crítica, psicoanálisis, acontecimiento, 2011 - 2015