Evgen Bavčar

Francisco Segovia

Resumen


Hay una idea a la vez paradójica y radical que Evgen Bavčar parece compartir con el ocultismo —y acaso también con buena parte de la poesía lírica, especialmente la simbolista—: la de que la zona oscura de la verdad también a su modo ilumina al mundo. Sólo que esa verdad hay que verla con otros ojos que los ojos. Por eso los videntes y los sabios son tradicionalmente ciegos (como Homero, Tiresias y Raftery) o aman las tinieblas (como Baudelaire y Rimbaud): ciegan sus ojos materiales para abrir sobre el mundo otra mirada, menos sumisa a la luz de los hombres y sus mores, menos esclava de las veleidades de la luz pública. Refugiándose en el estrecho rincón de su intimidad, apartados de la justiciera luz de la razón común, los videntes se dan al sueño, y a veces “escuchan voces” y “hablan lenguas”. Mientras más penetran en la oscuridad, más iluminados van.


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© Diecisiete, teoría crítica, psicoanálisis, acontecimiento, 2011 - 2015