Escrituras


Experiencia de la inscripción

Los límites de la ficción

¿Puede el arte devolvernos un sentido de la orientación? ¿Puede la estética reestablecer la capacidad de reflexión en el sujeto? “Los límites de la ficción” de José Antonio Sánchez, especialista en cine y artes escénicas en España, se aproxima, desde una mirada panorámica, al diálogo que el teatro y el arte establecen con el fenómeno de la violencia producida por diversos regímenes que, coludidos con el Estado y los medios, ejercen el terror para continuar con un sistema de control y lucro. Desde León Ferrari a Forensic Architecture, de Argentina a Vietnam durante los años setenta, pasando por España, la Rusia de Putin, el México del 68 y del narcoestado actual; la cartografía de Sánchez se expande y contrae para denotar el poder del arte para visibilizar, denunciar y tratar de restablecer un sentido de justicia en un mundo donde los sistemas de represión y control pretenden ocultar la verdad para confundir y desubicar al sujeto.

Construcción de espacios afectivos

“Construcción de espacios afectivos: visibilizar la memoria (re)habitar lugares”, de Carlos Méndez y Hortensia Mínguez, aborda la relación compleja y yuxtapuesta que puede haber entre futuro y pasado a partir de las obras de tres artistas —Thomas Kilpper, Patricia Gómez y María Jesús González—, cuya acción poética reconfigura espacios consumidos por el tiempo y abandonados por sus residentes, en el afán de recuperar la memoria y el ciclo de vida de aquellos lugares. Tomando los vestigios del pasado como herramienta mnemotécnica que desoculte dicha oscuridad y el espacio habitado como material plástico, Méndez y Mínguez reelaboran la posibilidad de los espacios afectivos.

Una posibilidad se disuelve

El acceso a herramientas de geoposicionamiento, mapas digitales en dispositivos móviles y capas de información incorporadas explica la imposibilidad actual (y relativamente reciente) de perderse en el mundo. Sin embargo, a la luz del creciente volumen de datos generados, el fenómeno encuentra un nuevo terreno: nos es cada vez más difícil situarnos en el mundo y dilucidar un sentido en un espectro de información (aunque no necesariamente conocimiento) que crece de forma exponencial, más allá de nuestra capacidad de comprensión y análisis. Este breve recorrido por las cartografías digitales apunta a un posible futuro a corto plazo: de manera similar a un espacio tetradimensional (aquel en el que los objetos de tres dimensiones no están constreñidos, sino envueltos y cruzados por el tiempo), enormes colecciones de datos ordenados propiciarán el surgimiento de un hiperespacio en el que todas las superficies encuentran un correlato digital capaz de ser leído e interpretado por algoritmos.

Modelo para armar y vigilar

Este texto es una intervención, en términos artísticos, del sitio que perteneció a una vieja cárcel mexicana y que ahora es el Archivo General de la Nación. El Palacio de Lecumberri sigue presente no solo como ejemplo de corrección y regulación social, sino también como paradigma del abuso y opresión de un sistema político mexicano que se recuerda aún por su cercanía. A partir de una exploración del edificio, Caballero reconstruye lo que está ausente y que encierra el sistema de control panóptico: la torre de vigilancia. Bajo esta premisa, el artista ensambló una estructura metálica que dialoga a nivel material con la vieja torre de vigilancia y genera una operación inversa en la mirada: la torre dejará de vigilar y será vigilada.

Marcar la ciudad

A partir de una serie de leyes que criminalizan la acción de los pixadores en la ciudad de São Paulo, Brasil, y que arrojan sus prácticas a un “afuera” de la narrativa nacional que resalta como valor excluyente la racionalidad moderna, “Marcar la ciudad: El pixo y los desbordes narrativos del Estado-nación” de Iván Peñoñori traza cruces significantes que dan cuenta de un campo en disputa en el cual se expresan las contestaciones y negociaciones por el espacio público y la construcción memorística e identitaria de las comunidades periféricas de la ciudad. Peñoñori hace un análisis transdisciplinario para interpelar procesos problemáticos y contradictorios que pretendieron pensar estas manifestaciones como “desviaciones” o “desórdenes” de la idea de democracia racial en armonía y sin fisuras. La pixação ejerce borraduras y desbordes en las narrativas hegemónicas de la nación, lo que da cuenta de un espacio heterogéneo, antagónico e irreconciliable.