Expediente


Abordajes de actualidad

Rafael Mandressi

«La gran mayoría de las creaciones de este tipo de estructuras [sistemas de salud] han sido respuestas para hacer frente a periodos epidémicos. La epidemia es el punto de encuentro de la salud y de lo social por excelencia»

Fernanda del Monte, con Ana Isabel Esqueira, Carol Borkan y Guillermo Navarro

Presentación del proyecto performático transmedial Mis humores, de Fernanda del Monte, Mis humores es un proyecto intertextual de largo aliento que echó a andar en la segunda mitad del 2019. Se compone de una página web, un laboratorio de creación escénica y un libro (que circulará en breve, bajo el sello de editorial Diecisiete), alimentado por el conjunto de escenificaciones, textos y registros generados por sus múltiples participantes. En esta ocasión, los participantes de la escenificación videograbada son Ana Isabel Esqueira, Carol Borkan y Guillermo Navarro. La conversación posterior entre todos ellos con el público es moderada por Juan Meliá.

Susannah Daniels, Nancy Molina y Francisco Javier Cróquer

En esta conversación, Susannah Daniels (México), Nancy Molina (Colombia) y Francisco Javier Cróquer (México) comparten diversos escenarios relativos a la salud en la dimensión comunitaria. Conduce Fernando García-Frade (México).

Damián Verzeñassi

«No se hizo nada o se hizo muy poco de la búsqueda y construcción de estrategias y tecnologías comunitarias para evitar que las comunidades y las personas que las forman seamos cada vez más vulnerables a la aparición de microorganismos que emergen de la destrucción de los territorios.

La pérdida de diversidad, entre otras cosas, lo que hace es disminuir notablemente la capacidad de desarrollo de los sistemas inmunológicos de los territorios y también de las personas. No puede haber personas sanas porque los territorios están enfermos».

El sistema de salud: la salud del sistema

Un sistema de asistencia a la salud, basado en médicos y otros profesionales, que ha rebasado límites tolerables, resulta patógeno por tres razones: inevitablemente produce daños clínicos superiores a sus posibles beneficios; tiene que enmascarar las condiciones políticas que minan la salud de la sociedad, y tiende a expropiar el poder del individuo para curarse a sí mismo y para …