Escrituras

Ha dependido de los directores

Cuando llegué había setenta y siete personas. Había tantos pacientes, que daba hasta miedo. Yo nunca, nunca, nunca en mi vida había visto un hospital así. Nunca había visto gente así, y pues casi moría de la tristeza al ver a compañeros sin dedos, sin piernas, sin nariz. Era duro para mí. Yo no había visto eso. Por primera vez en mi vida vi a personas que apenas tenían los hoyos de la nariz. Aunque había cosas que a uno le causaban risa. Por ejemplo, aquí vi por primera vez un televisor a color. Yo sólo había visto los televisores en blanco y negro. Había un compañero que lo tenía. Un día entré en silencio a su casa para ver el fútbol y el dueño me sorprendió y me sacó a escobazos. Esas anécdotas también se vivían aquí. Había cosas simpáticas.