Escrituras

Los doctores y las monjitas tenían miedo

Entonces nunca me casé. Tenía mucho temor a que me dejaran botado por mi enfermedad. Tampoco tuve hijos. Es que nunca llegué a tener una pareja propiamente dicha. La última que tuve duró como un año. Ella sí me decía, casémonos. Yo le decía, bueno, ya, pero me echaba para atrás. Es que ya con el Hansen era difícil que yo pensara en casarme. Y además, como cuando llegué, estaba prohibido tener pareja, entonces no había la esperanza de que eso cambiara. Ya después, cuando se hicieron las villas aquí dentro para que vivieran los pacientes con las familias, la gente comenzó a casarse.