Escrituras

Nadie sabe cómo le va a afectar

El pasado sí fue triste, tener que dejar a la familia. Esta enfermedad es triste. ¡Ay! Triste. Muy triste. Una enfermedad de por sí ya es triste para una persona. Esta es más aún porque uno tiene que dejar todo para aislarse. Y cuando ya se viene acá ya no existe futuro. Ya no existe nada. Todo lo que yo tenía ya se quedó ahí, donde yo vivía antes. Hasta mi marido se quedó. Uno se hace a la idea de que todo lo que deja atrás, todo, se pierde. Y, pese a eso, yo aún sigo casada. Desde que tengo 20 años. De ahí tuve mi primer hijo. Mi marido ahorita está operado de la vista, entonces está con mi hijo. Porque aquí no puedo ni recibirlo ni atenderlo, entonces está donde mi hijo. Pero él vive allá, en mi ciudad.