Expediente

Pero… ¿qué nos pasa?

De golpe, me transformaron en una persona anciana. De golpe, me vieron como una persona limitada, a la que habría que “ayudar” porque sola “no puede o no sabe”. De golpe, decidieron que no valía la pena salvarnos, en caso de que faltaran camas donde acomodarnos en el hospital. ¡Vaya manera de honrar una vida!, de quien sea, descartándonos por nuestra fecha de fabricación. Hoy, esa fecha de caducidad la determina un burócrata al fijar un reglamento: los que tengan más de 70 años ni se molesten en presentarse en un hospital para pedir asistencia médica.

 

Si bien este mundo en el cual ahora vivimos está muy lejos de ser perfecto —más bien: tenemos estos problemas justo por lo defectuoso en el modo de hacer las cosas—, también hubo muchos aciertos en este legado nuestro. Sin ese legado tampoco estaríamos aquí.

 

Hasta hace media hora dirigíamos fábricas, organizaciones, instituciones, o éramos artistas o profesionales independientes. No perdimos ni la razón ni el juicio. No nos quieran ahora cuidar de una manera incorrecta, ni pretendan deslizarnos sigilosamente al basurero de la historia porque piensan que “ya no valemos la pena”.

 

Tenemos sabiduría, experiencia, sentido común y menos miedo que ustedes, los más jóvenes. También tenemos sentimientos y proyectos de vida. Asimismo, creemos firmemente que queda mucho que aprender, unos de otros. Ahora bien, todavía está por verse qué hemos aprendido durante esta pandemia, y descubrir qué cosas van a cambiar y cuáles seguirán iguales, como siempre fueron.

 

Espero que una de las cosas que nos queden claras sea que una sociedad se compone de la rica gama de todos sus integrantes particulares, que lo que nos une es la diversidad: edades, religiones, géneros, ingresos, escolaridad, cultura y una pléyade de otras variantes, donde nadie sale sobrando.

 

Los humanos solo podremos sobrevivir si avanzamos unidos, a donde sea que nos toque llegar. Los retos a resolver son tan complejos e interdependientes que, si no cooperamos entre nosotros, puede que hasta aquí llegue nuestra historia.

 

Abril 2020