Expediente

Seis meses viendo Unitel

La pandemia me pilló en la casa de mis padres. Había regresado en febrero de Argentina y me quedaría con ellos hasta mayo, cuando mi esposa me alcanzaría para mudarnos juntos. Para mediados de marzo empezó el confinamiento. Nos encerramos.

En la sala está la tele que generalmente enciende y apaga mi madre. Mi padre tiene la suya en otra habitación. Nos reunimos en la sala tres veces al día: en el desayuno, al almuerzo y en la noche. Todo ese tiempo la tele está prendida en la red Unitel. Yo soy una especie de visitante, así que a sus rutinas televisivas no las toco. Mi madre no quiso Netflix, le basta Unitel y un par de canales del cable. Estos meses ha visto más tele que antes porque el periódico dejó de salir. Mi padre tenía una suscripción, lo leía por las mañanas, mi madre por las noches. Mi padre se siente perdido sin su hábito matutino y mi madre sustituye esas horas de lectura viendo alguna película o programas de noticias políticas en otros canales. El periódico empezó a salir una vez a la semana después de mucho tiempo. Ahora sale tres veces. Aún no sale los domingos, el día que más lo disfruta mi padre.

Hacía muchísimo que no veía tanta televisión. En Unitel brilla Anabel Angus, una conductora-modelo-influencer que inició su carrera en un programa infantil y que ahora, 15 años después, es la estrella del canal. A Anabel la conocen en todo el país. En 2015 fue la reina del Carnaval de Santa Cruz y, según algunos expertos del tema, fue una de las más populares de la historia —le dicen Reina del Pueblo—. El año pasado sorprendió a todos cuando publicó una foto apoyando al movimiento LGBTIQ+; aunque meses después, los que no habían quedado muy convencidos con ese apoyo confirmaron sus sospechas: Anabel aparecía en un video invitando a una marcha antiaborto.

Hay un video de 2019 de Marco Antelo, el marido de Anabel. Allí, no sé si en broma o en serio, Marco responde a los que se burlan de él por su sobrepeso y por ser un “mantenido” diciendo que él es un hombre afortunado por tener una mujer con ese cuerpo y quienes lo critican lo envidian porque nunca conseguirán a alguien así. Hay otro video en YouTube de 2018, se titula Anabel Angus en bikini. En él se muestra a cuatro conductores —hombres— en el programa Calle 7, cada uno de ellos dice que por fin podrán ver a Anabel como la reina que es, que esperaron cuatro años para eso. En la pantalla hay el hashtag #anabelangusenbikini. Después de dos minutos de ese preámbulo sale Anabel en bikini, con un pareo en la parte de abajo. Anabel dice que está avergonzada, nunca había salido así, pero se lo debía al público. Semanas después aparecen en la prensa más fotos de Anabel en bikini, esta vez sin el pareo en la parte de abajo. Las reacciones no se dejaron esperar y los fans preguntaban por qué  ahora sí se había sacado el pareo, se preguntaban si la vergüenza de la primera vez fue falsa.

Calle 7 es un programa de pruebas físicas en el que se enfrentan dos equipos. Es uno de los tantos programas que ha conducido Anabel. Cuando empezó el confinamiento seguía al aire, la gente protestaba porque exponía la salud de los competidores. Se hicieron campañas en redes sociales para su cancelación. Unitel finalmente dejó de transmitirlo en abril. En el programa se solían armar disputas entre los integrantes, fabricaban romances entre ellos. En 2015 uno de estos integrantes fue filmado golpeando brutalmente en la calle a otro tipo hasta dejarlo inconsciente porque lo había visto con su exnovia. El agredido no estaba en Calle 7. Fue un caso tan mediático que incluso intervino el ministro de Gobierno. Cuando arrestaron al agresor un grupo de seguidores salió a marchar para darle su apoyo. Meses antes hubo otra marcha. ¿La razón? Unitel había retirado de su grilla de la tarde a Los Simpsons para poner en su lugar a Calle 7 y la protesta pedía que vuelvan Los Simpsons y el fin de la TV basura. En una decisión que se podría denominar, ejem, salomónica, Los Simpsons fueron restituidos y Calle 7 siguió en la programación. En Unitel también mostraron el video de la golpiza, una sola vez, para anunciar de manera escueta que el golpeador ya no continuaría con ellos. A pesar de esto, al programa le siguió yendo muy bien todos estos años, hasta la pandemia. De los competidores de Calle 7 salió otra figura de Unitel, Graciela Novaski. Anabel y Graciela se turnan todos los días para dar las noticias del clima en los tres turnos (Graciela, además, tiene un aturdidor sector de noticias de farándula). A la hora del clima salen con ropas muy ceñidas, ambas dicen lo suficiente: hoy hará calor, mañana frío, etc. Mi madre en las tardes mira un poco de Televisión Española. Ahí en el sector del clima salen mujeres un poco mayorcitas, con trajes holgados, ¡incluso hay hombres del clima! Explican lo que sucede como si fueran metereólogos. Le comenté esta diferencia a mi madre y me dijo que yo me fijaba en huevadas.

En la revista matutina Al Despertar salen Anabel y Graciela. Con ellas aparece otra conductora, Angélica Mérida, también muy reconocida por el público a pesar de no tener las dotes físicas de Anabel o de Graciela. Angélica hace unos años se encargaba del sector farandulero, contaba tantos chismes que en el canal la presentaban como “La que lo sabe todo”. Hay también un periodista deportivo, Ernesto Moreno, y un humorista, Oliver Montoya. El periodista deportivo es el mayor de todos y además es feo (también pienso que estos contrastes son intencionales para que los televidentes lo noten).

A diario pasan seis telenovelas en Unitel. Hasta julio eran siete, pero una vez que terminó la de las 9:00 no la reemplazaron por otra, sino por una hora de Los Simpsons, que tiene otra hora a las 11:30. En la tarde dan dos novelas peruanas. Una de ellas, recién estrenada en agosto, es ¡sobre el coronavirus! En la noche hay tres: a las 21:00, a las 22:00, y a las 23:00. A las 24:00 pasan una serie gringa basada en “casos reales” que maneja los mismos códigos melodramáticos (sábados y domingos por la tarde repiten todos los capítulos de dos telenovelas). Mi padre cuenta que su hermano no puede dormir desde que se inició el confinamiento y con su esposa ven los cuatro culebrones nocturnos. En 2018 Unitel produjo la primera telenovela boliviana: Despéiname la vida, fue un fracaso de crítica y audiencia. De las 19 horas de programación diaria de Unitel, seis corresponden a telenovelas, el 31%. Los otros programas que tiene a diario son La Batidora, de concursos; Caso cerrado, un talkshow en la línea de Laura en América, donde una jueza resuelve problemas legales en media hora. Al final de la tarde nuevamente aparece Anabel Angus en un concurso de canto que se llama Dar la nota. Anabel en promedio tiene que estar bailando, riendo, sonriendo y hablando cuatro horas y media al día. No hay un solo programa de análisis periodístico o artístico-cultural en toda la semana.

Los noticiarios duran hora y media al mediodía y dos horas en su franja estelar. Las  noticias son más bien coyunturales: pandemia, accidentes, asesinatos, gente que necesita algún tipo de ayuda. Todo eso muy bien explotado (la noticia de un robo simple puede tomar más de cinco minutos). Hace unas semanas mostraron durante varios días las protestas de agro-empresarios por un recurso judicial que les prohíbe usar transgénicos. Según mis padres, ese recurso fue presentado por seguidores de Evo Morales. Nunca entrevistaron a un ambientalista para preguntar qué significa esto, la única voz permitida fue la de los “perjudicados”. En el informativo con más audiencia del país es inexistente la investigación, pero hay un sector donde muestran videos de noticias que puede enviar cualquier ciudadano por WhatsApp. El periodismo marca Unitel tuvo su punto más bajo la noche del domingo 19 de julio, cuando entrevistaron en exclusiva a la presidenta interina —y candidata a la presidencia— de Bolivia, Jeanine Añez, en el peor momento de su gestión. La entrevista parecía guionizada. La presidenta respondía de memoria las consultas inofensivas de los presentadores. Para mis padres, la presidenta no tuvo la culpa, sino que no le hicieron buenas preguntas. Muchos dijeron que ese día fue la muerte del periodismo boliviano, pero, citando a Zappa: no está muerto, solo huele mal.

Uno de esos conductores que entrevistó a Jeanine Añez se llama Daniel Dueñas, es subgerente de prensa de la red. En su cuenta de Instagram sube fotos suyas, muestra su físico, sus tatuajes, escribe frases motivacionales, ya sean del actor Elliott Gould o del expresidente gringo Theodore Roosevelt: “Haz lo que puedas, con lo que tengas, donde estés”. También escriben frases Angélica y Graciela. Anabel sube bastantes fotos suyas pero no tantas frases. El periodista deportivo sube solo noticias. El humorista sube fotos o videos de los diferentes sketches que hace por la mañana, la mayoría de un humor grosero, racista, sexista. Mi madre lo detesta, no porque sea grosero, racista o sexista, sino porque dice que no tiene nada de gracioso. Otra conductora de Unitel es Gabriela Oviedo (frases motivacionales en Instagram: sí). Fue Miss Bolivia 2003 y en una entrevista en el Miss Universo 2004 dijo que ella era de Santa Cruz, la parte del país donde había gente alta, blanca, que hablaba inglés. Gabriela está en la tele desde 2005 y en Unitel desde 2011.

Encontré dos encuestas de rating televisivo: una de ellas de 2011, de la Revista In, la otra de 2020, de la empresa ViaCiencia. En ambos estudios Unitel ocupa el primer lugar del rating nacional con el 36%. En ambos estudios, el segundo lugar tiene 20% de ese rating.

Van seis meses de esta crisis. Para el tercer mes yo ya había perdido el trabajo —cerca de 300 mil personas en Bolivia nos quedamos desempleadas por el covid-19— y mi esposa aún no llegó. Pero las sonrisas de Anabel y Graciela, los chistes malos, las telenovelas, las noticias morbosas de asaltos y accidentes de tránsito siguen firmes todos los días para los desdichados. Es raro, cuando llegué a la casa de mis padres quise criticar a Anabel y a mi madre no le gustó mi comentario, después de todo Anabel es la Reina del Pueblo. Seis meses después veo que mi madre ya no soporta esa pose de chica feliz, limpia, con la sonrisa disponible todo el tiempo, un ser de luz capaz de ser parte tanto del movimiento LGBTIQ+ como de los antiaborto. Mi madre por este tiempo también dejó de apoyar a Jeanine Añez y ya no votará por ella —a propósito, la hermana de Anabel es candidata a diputada por el partido de Jeanine—. Han pasado muchas cosas en este largo periodo pandémico. Mientras tanto, nosotros estuvimos viendo Unitel.

 

 

Santa Cruz, Bolivia, Agosto de 2020

 

 

La Bitácora del encierro es un proyecto de la UAM Cuajimalpa