Creación


Experiencia de la inscripción

Umbrales. Retrospectiva de Gerardo Nigenda

“Umbrales. Retrospectiva de Gerardo Nigenda” es la exposición más completa que se ha presentado hasta el momento de la obra del fotógrafo ciego Gerardo Nigenda (Ciudad de México, 1967 – Oaxaca, 2010): desde sus primeras fotos en 1999 hasta la serie que dejó inconclusa, en 2010, sobre las mujeres en Juchitán, en Oaxaca.

Impulsada por la familia, al tiempo de ser un homenaje, la exposición buscó dar cuenta, en Oaxaca, de la aportación de Nigenda al ámbito fotográfico. La exposición inauguró el 16 de enero de 2013 en el Centro Fotográfico Manuel Álvarez Bravo, el lugar que propició el encuentro entre Nigenda y la fotografía. Entre 2013 y 2015, la muestra itineró a la Universidad Iberoamericana en León, Guanajuato; al Museo de Arte de Querétaro; a la Biblioteca de México en la Ciudad de México; y al International Museum of Art and Science en Texas.

Para la curaduría de la exposición me interesó dar cuenta de la función mediadora de la obra de Nigenda entre personas ciegas y no-ciegas; entre el ver y el imaginar; entre fotografía e imagen. El incluir material inédito, de sus inicios y sus últimas series, me permitió contextualizar su obra conocida de 68 fotografías intervenidas con braille, en un proceso de exploración de su propia relación con la cámara y lo que podía expresar a través de ella, donde la experiencia sensorial y el tacto fueron parte esencial de su metodología creativa. Esa mirada amplia sobre su producción fotográfica también ayuda a reconocer su interés por los paisajes acuáticos y la figura femenina.

La Biblioteca de México editó un catálogo de la muestra, en un tiraje de 500 ejemplares, cuya circulación estuvo acotada mayormente a la Red Nacional de Bibliotecas, distribuidas por todo México. Tener el catálogo de la muestra ahora disponible para su consulta web, no solo permite tener una memoria de este proyecto expositivo, sino que lo vuelve un archivo vivo, que da la oportunidad de promover la obra de Nigenda dentro y fuera de México, y facilitar su estudio y reflexión para nuevas investigaciones sobre la imagen y el acto fotográfico.

 

Jo. Trujillo

Ciudad de México 2024

Muere Álvaro Ruiz

Centro Cultural de España México (@ccemx), “En el Centro Cultural de España lamentamos profundamente el fallecimiento del compositor, productor musical y artista Álvaro Ruiz Mayagoitia, pilar fundamental de la música electrónica y experimental en México, y querido amigo de este Centro.” 29 de diciembre de 2023. https://twitter.com/ccemx/status/1740842321694851506?t=tGnEX3ayLW89TGFNhnxYVA&s=19 Radio Nopal (@radionopal), “Lamentamos profundamente el fallecimiento de Álvaro Ruiz Mayagoitia. Siempre fue …

Tributo a la música electrónica

Gustavo Carreón, “Tributo a la música electrónica: El Forum Celebra el Legado del Músico Edgar Medina”, El Sol de León, 29 de noviembre de 2023. https://www.elsoldeleon.com.mx/local/tributo-a-la-musica-electronica-el-forum-celebra-el-legado-del-musico-edgar-medina-11076948.html 

Para Luis (fragmento de Paralogía)

Mi nombre es Armando Navarro. Hace algunos días, a finales de mayo de 2023, estuve en el Festival de Cannes porque mi cortometraje Arkhé fue seleccionado en La Semana de la Crítica. 

Por otra parte, hace siete años presenté mi examen de grado para obtener la maestría en Teoría Crítica por 17, Instituto de Estudios Críticos. Mi proyecto se tituló Paralogía. Al día de hoy, no tengo idea de qué trata ni de cómo describirlo. Desde niño, según recuerdo, albergo el deseo de hacer cosas extraordinarias. Una década de psicoanálisis me ha servido para caer en cuenta de que, en realidad, esa urgencia es una manifestación de mi hambre de amor. 

Arkhé es, en la superficie, un ensayo sobre el terremoto que devastó la Ciudad de México en 1985. No obstante, más allá del escombro, mi película es un tratado sobre la ausencia, la pérdida. Paralogía es una pieza extraña, no necesariamente en el sentido deseable del término. En principio, se trata de una investigación sobre un grupo de gente que podríamos nombrar, con razón, como una “secta destructiva”: los Niños de Dios, conocidos hoy como La Familia Internacional. El dogma que los sostiene, el centro de su lazo social, es una lectura obscena de ciertos postulados bíblicos: el amor de Dios se transmite sólo sexualmente y, por lo tanto, viven bajo una ley que los obliga a acostarse con todos los adeptos, sin importar si se trata de niños, o peor, de sus propios hijos. 

Sin embargo, Paralogía pretende trenzar lo anterior con una situación que nos implica más de cerca: la Guerra contra el narcotráfico en México, emprendida por Felipe Calderón, así como los efectos de violencia y aberraciones que derivan de ella. El proyecto, me parece, intenta desarrollar los siguientes problemas: 

a) La disposición de escenas horrorosas, de cuerpos mutilados y desmembrados, hechas para ser fotografiadas; el uso, pues, de las imágenes con fines de instauración de una nueva ley y, con ella, una nueva realidad

b) El fenómeno sectario como una radicalización de las narrativas de Estado, como las entendía Ricardo Piglia

c) Las implicaciones de amar así, bajo la tutela de un Estado caníbal, con el fantasma de la pérdida irreparable aleteando siempre sobre nosotros

Paralogía no es un libro de ensayos, sino que trata de desplegar una ficción, en el sentido más mundano de la palabra: Mauricio Zesati, profesor de literatura e hijo de un político/golpeador poderoso, sufre la desaparición de su hermano Luis. La pérdida, como la incapacidad fáctica para revertirla, lo conduce a la certeza de que él mismo puede terminar con la situación de violencia extrema en México. Su objetivo, delirante a los ojos de todos, es crear un dispositivo de hipnosis que pueda masificarse. Su contenido, dice, será el dogma de los Niños de Dios. 

Una secta destructiva, me parece, es una sociedad regida por una ficción radical que promete el alivio del dolor subjetivo. Un Estado establece una versión unívoca de la realidad y designa, con ello, un enemigo visible, un objetivo cuya supresión significaría el bienestar de la masa. En Paralogía prevalece, sobre todo, mi interés en la incorporación de relatos delirantes que toman eventualmente el control de nuestras vidas. 

En este sentido, Arkhé es una consecuencia involuntaria de Paralogía. Las dos piezas lidian con la ausencia. Allí donde lo ficticio promete el alivio, la falaz devolución de lo perdido, el ensayo puede tramitar, quizá, el duelo, la resignación. 

En mi examen de grado, Benjamín Mayer Foulkes dijo que, en cierta medida, el punto medular de Paralogía es el efecto ulterior de tener un padre y un maestro. Me reveló así algo evidente, pero desconocido para mí, sobre mi propio trabajo. Finalmente, esa había sido una de las mayores encrucijadas de mi vida: ¿cómo resolver mi neurosis parricida, siendo yo este cliché freudiano, para tomar el lugar paterno, volverlo mío y gozarlo? Y por otro lado, ¿cuándo podré ser yo mismo el maestro?

Durante algunos años intenté en vano convertirme en profesor universitario. Pero ahora tengo un hijo. Su nombre es Tomás. El padre ahora soy yo. El mundo, por lo demás, es todavía una carnicería. Mi niño me confirma, sin saberlo, que amar así, tan infinitamente, radicaliza la dimensión y la posibilidad de la pérdida como un horizonte intolerable. Sin embargo, cuando llevo a Tomás en mis brazos, o cuando se queda dormido sobre mi pecho, lo que percibo es la posibilidad de un futuro en paz. 

Paralogía fue un trabajo que dediqué a mi padre. Arkhé, lo he dicho siempre, es un regalo para Tomás.

 

 

Donde falta un azulejo, entra la luz

¿Qué aporta la ceguera a la escucha, a la improvisación musical, a la vida onírica y, más ampliamente, sensorial ? Esta pregunta misteriosa y estimulante ha guiado la realización de «Donde falta un azulejo…», desde la preparación de la entrevista hasta la postproducción visual. Esta película fue producida por Burdigalaxy para el proyecto colectivo «Marécages», un archivo onírico que invita a los artistas a trabajar en torno a relatos de sueños.