Grandes maestros del arte popular mexicano

El Sistema de Indicadores sobre la Población Indígena de México, con base en el INEGI, identificó 65 grupos etnolingüísticos, que suman más de diez millones de habitantes, lo que constituye el 10% de la población total del país. Ante este panorama, surge la pregunta sobre cuáles son las fuentes de ingreso que los mantienen y cómo han cambiado sus formas de producción a lo largo del tiempo para adaptarse a los vertiginosos cambios que trae consigo el fenómeno de la modernidad en América Latina. Instancias gubernamentales de distintas facciones a lo largo de la historia de México han intentado sistematizar los apoyos a las comunidades indígenas para fomentar su desarrollo, algunos con mayor éxito que otros.

Fomento Cultural Banamex ha consolidado una nueva mirada hacia la producción artesanal, que le da sustento a miles de familias a lo largo del extenso territorio que comprende la República Mexicana, a través del Programa de Apoyo al Arte Popular, que contempla acciones integrales para conservar y ampliar las fuentes de trabajo de los Grandes Maestros que se han incorporado al programa. Su directora, Cándida Fernández de Calderón, ha fijado como objetivo contribuir a la preservación del patrimonio cultural, valorando el trabajo de los artesanos para que sean reconocidos como los verdaderos artistas que son y para que sus piezas sean valoradas como obras de arte.

El Banco Nacional de México – Citibanamex, a través de Fomento Cultural Banamex, A.C., presenta la exposición Grandes Maestros del Arte Popular Mexicano, 20 años el Palacio de Cultura Citibanamex – Palacio de Iturbide. La muestra rinde tributo a los primeros 150 artífices que conformaron el proyecto original del Programa de Apoyo al Arte Popular, marcando la pauta y destacándose por la elaboración de obras con fuerza expresiva, técnica y materiales tradicionales utilizados con perfección. En la exposición están representados maestras y maestros artesanos originaros o descendientes de las comunidades como la nahua, mazahua, otomí, rarámuri, huichol, tzotzil, maya, mixteca, zapoteca, mayo, entre muchas otras, además de creadores radicados en zonas rurales y urbanas de todo el país, reconociendo así la pluralidad cultural, diversidad geográfica, étnica y lingüística que existe en México.

La curaduría y el proyecto museográfico, a cargo de Cándida Fernández, incluye por primera vez un trabajo colaborativo con destacados artistas, galeristas e interioristas: Rodrigo Rivero Lake, Jorge Marín, Patricia Ortiz Monasterio, Jaime Riestra, Marco Coello y Judith Espinar, quienes exhiben la belleza y la importancia de vivir con el arte popular en nuestro ámbito cotidiano a través de cuatro showrooms al centro del patio del Palacio de Iturbide.

La exposición estará abierta de forma gratuita hasta mayo del 2020.

Para visitar el sitio de Fomento Cultural Banamex, clic aquí.

 

 

Emisarios de cosas abandonadas por los dioses

El término alemán Heim designa al hogar. No únicamente una casa, sino el espacio que constituye la acción de habitarlo, con todas sus implicaciones, por el sujeto, sus objetos, sus fantasías, sus obsesiones y sus deseos. El hogar es un universo personal que permanece habitado, incluso después de la muerte del individuo, pues en él pueden permanecer artefactos permeados de subjetividad. Emisarios de cosas abandonadas por los dioses es una exposición curada por la estadunidense Elena Filipovic en Estancia FEMSA-Casa Luis Barragán, que pretende viajar en el tiempo a un presente que el arquitecto nunca conoció para imaginar la casa llena de obras de arte de una nueva generación de artistas contemporáneos.

Las obras de arte, objetos y muebles que Barragán concibió para ella y que han permanecido ahí incluso después de su muerte, en 1988, han sido reemplazados temporalmente por sus equivalentes o “emisarios”, seleccionados de acuerdo a sus correspondencias formales y/o conceptuales, con los originales. Por ejemplo, una representación anónima de marfil de la Crucifixión de Cristo es reemplazada por una fotografía de un bebé afroamericano nacido muerto, obra de la fotógrafa Deana Lawson. Las piezas colocadas exactamente donde cada uno de los objetos fueron retirados produce un sentimiento de “inquietante extrañeza”, como Julia Kristeva se refiriere al binomio heimlich/unheimlich, con el que Freud describe la dinámica del inconsciente a través del concepto de lo familiar que, al mismo tiempo, permanece oculto en la penumbra y, por supuesto, de lo siniestro. Emisarios de cosas abandonadas por los dioses es una exposición que remite constantemente al sentimiento de lo extraño en lo familiar, sacando al espectador de su zona de confort dentro del hogar de un personaje emblemático que nos observa desde el desplazamiento físico y conceptual de su subjetividad.

Se puede visitar hasta el 15 de diciembre de 2019 en Estancia FEMSA-Casa Luis Barragán.

Para acceder al sitio web, clic aquí.

 

L’image comme danse

En effet nous ne pouvons pas ne pas imaginer —au sens de «faire des images» et de les habiter— parce que nous ne pouvons pas ne pas nous exposer à l’ouverture infinie du sens et/ou du propre qui l’un comme l’autre et l’un dans l’autre ne peuvent pas être simplement donnés, posés dans une identité à soi. Tout simplement parce que cela n’existe pas: «exister» au contraire c’est être hors de soi, ce qui en toute rigueur ne veut rien dire car s’il n’y a pas de «soi» il n’y a pas non plus de «dehors».

Imagen como danza

La imagen como danza de Jean-Luc Nancy

La imagen danza porque “el lugar le falta”; ella no “permanece” “ahí” sino porque no tiene lugar “propio”: palabras móviles, movilizadoras del filósofo que hacemos nuestras. Resulta sumamente problemático omitir la residualidad inherente a la imagen, así como su constitutiva e insumisa opacidad. La imagen, la imagen misma, resta inaprehensible para cualquier rejilla dogmática, técnica, académica o política. Vérselas con la imagen es ir más allá de cualquier artículo de fe, como también de cualquier cálculo o estabilización. La imagen excede cualquier principio de autoridad y cualquier consumo. Son estos los términos que orientaron el coloquio “Las tres eras de la imagen” —que Jean-Luc Nancy abrió con esta intervención— convocado en 2015 con el Centro de la Imagen por 17, Instituto de Estudios Críticos, cuyas participaciones se reúnen en el libro Los cuerpos de la imagen, que puede ser adquirido aquí.

Almodóvar y el trauma

La memoria, sus restos dañinos y su potencial transformador en el presente. Son estos aspectos que ocupan al célebre cineasta español, cuyo filme autobiográfico Dolor y gloria tanto se comenta hoy. Para acompañar la circulación creciente del libro de Julián Gutiérrez Albilla, Aesthetics, Ethics and Trauma in the Cinema of Pedro Almodóvar (Edinburgh University Press, 2017), compartimos su ensayo “Estética, ética y trauma en el cine de Pedro Almodóvar”, como acercamiento en español al libro, así como la respuesta al mismo volumen ofrecida por Camila Moreiras, bajo el título «Lo Matricial —Severalities—».