Presentación de la II Feria Internacional del Libro Pensamiento Crítico

Convocan 17, Instituto de Estudios Críticos, Taller de Futuros del Colegio de San Ildefonso y Centro de Cultura Digital Sábado 5 y domingo 6 de septiembre 2026, 11:00 a 18:00 horas Centro de Cultura Digital Av. P.º de la Reforma S/N, Juárez, Miguel Hidalgo, 06600 Ciudad de México La Feria Internacional del Libro Pensamiento Crítico propone un horizonte amplio, que …

Impedir el abandono a lo dado

La voluntad de transformar afirmativamente las condiciones de existencia que nos disponen es signo de un carácter inconforme y, a la vez, propositivo frente a la situación histórica en la que sucedemos. No obstante, este esfuerzo subjetivo es insuficiente. La transformación afirmativa no se corresponde, necesariamente, con sus intenciones ni con su realización. Depende de la interacción de diversos factores, entre ellos, una atención lo suficientemente abierta y aguda para detectar los padecimientos y las posibilidades de acción de un momento específico, así como redes experimentadas y novedosas que puedan alojar, sostener e impulsar las transformaciones. Aún con estas consideraciones, el curso de la civilización no está asegurado. La sofisticación médica y la accesibilidad de las tecnologías digitales —cuyos efectos positivos podemos reconocerlos en la sociedad—, de no estar conducidos por el bien común, perjudican, atrofian y promueven eficazmente prácticas de dominación y daño. Lo mismo sucede con la teoría crítica, las humanidades y los saberes que, idealmente, tienden a la elaboración de la herencia cultural, la reflexión y la creación de lenguas inéditas que promuevan la iteración cultural. Grados académicos, ferias culturales a pequeña y gran escala, seminarios, libros, conciertos, exposiciones y puestas en escena, al ser parte de las fuerzas productivas de la especie, están inscritas en la dinámica industrial. Esta implicación no es menor. Es el índice acerca de cómo somos efecto y objeto de los moldes, sus encadenamientos y sometimientos. De modo que un pensamiento que produzca distancia ante la inmediatez, que se desvíe del automatismo y genere extrañeza ante lo que nos han dicho que somos, solicita la espacialización de lugares, ensayos, juegos de las lenguas y rítmicas no identificadas con las normas. Pensar distinto es actuar distinto. Esto que escribo es ya un lugar común. Lo que no lo es corresponde, precisamente, a la invención de lugares que puedan ser especializados, soportes materiales donde sucedan los juegos lenguajeros –escriturales– y las convocatorias a encuentros cuya dinámica permanezca encendida debido a su no-identidad. La construcción de estas infraestructuras es necesaria si es que no nos hemos rendido a las que nos anteceden. De estos esfuerzos hay varias historias y, en cierto sentido, llevamos algo de ellas en nosotras. Un caso que, desde que leí sus publicaciones y demás marcas históricas, me ha obsesionado profundamente, debido a sus aportaciones instituyentes que materializaron una aventura crítica del pensamiento, es el de Max Horkheimer (1895-1973).