Leeré, ampliada y con comentarios, la presentación de este ciclo de conferencias, Migraciones, lecturas de crítica cultural, que hubiera podido también titularse Migraciones: territorios, fronteras, ruinas y vidas “in between”. Abro con un epígrafe del texto medular del crítico cultural brasileño Silviano Santiago, “El cosmopolitismo del pobre”. A propósito de los desplazamientos forzados de los pobres del mundo hacia la promesa de bienestar de la metrópolis posmoderna, afirma Santiago:
Se ha creado una nueva y hasta entonces desconocida forma de desigualdad social, que no puede ser comprendida en el ámbito legal de un único estado-nación, ni por las relaciones oficiales entre gobiernos nacionales, ya que la razón económica que convoca a los nuevos pobres hacia la metrópoli postmoderna es transnacional y, en la mayoría de los casos, también clandestina. El flujo de sus nuevos habitantes es determinado en gran medida por la necesidad de reclutar a los desprivilegiados del mundo que estén dispuestos a hacer los llamados servicios del hogar y de limpieza y acepten transgredir las leyes nacionales establecidas por los servicios de migración.[1]


