Estudios Críticos

La fotografía de ciegos en México

In memoriam
John Berger, Michael Francis Gibson y Jože Dolenc, amigos de la fotografía de ciegos.

 

El azar quiso que me correspondiera introducir la fotografía de ciegos a México. Tras ver el filme australiano La prueba,[2] en el que aparece un ciego que toma fotos, en 1994 propuse a las escuelas de diseño que, para diversificar su repertorio didáctico, incorporaran a estudiantes ciegos.[3] La incredulidad y el escepticismo de las respuestas que recibí solo intensificaron mi determinación por diseminar el tema.[4] Entonces impulsé la primera exposición fotográfica de un ciego en el país, El espejo de los sueños del esloveno Evgen Bavčar, que fue recibida en 1999 por el Centro de la Imagen, en aquel entonces dirigido por Patricia Mendoza. Coincidentemente, sus colaboradores Alfonso Morales y Patricia Gola preparaban el número de la revista Luna Córnea sobre la ceguera, con referencias a varios fotógrafos ciegos del mundo, incluyendo al mexicano Gerardo Nigenda (1967-2010). La exposición de Bavčar constaba de ochenta y cuatro piezas, por lo cual resultó necesario dividirla en dos partes para desplazarla más fácilmente por todo el país.

El Centro de la Imagen colindaba con la sección de libros en braille de la Biblioteca de México José Vasconcelos. Curiosamente, lo mismo sucedía en Oaxaca, donde el Centro Fotográfico Manuel Álvarez Bravo (CFMAB) se situaba a la par de la Biblioteca Jorge Luis Borges, en la misma casona. El artista Francisco Toledo había fundado ambas instituciones y Nigenda era bibliotecario del acervo en braille. No está del todo claro si, para iniciarse en el arte de la lente, él se dirigió a Cecilia Salcedo, directora entonces del CFMAB, o si con ese fin fue ella quien lo buscó a él. De cualquier modo, armado con una cámara que le obsequió la fotógrafa norteamericana Mary Ellen Mark, en la estela de los primeros encuentros y publicaciones sobre el tema,[5] tras una lluvia de menciones periodísticas,[6] el novel fotógrafo montó Fronteras en el Centro de la Imagen, en el año 2000. Esa fue la primera exposición a cargo de un ciego mexicano. El trabajo mostrado anticipó el carácter primordialmente documental del quehacer de Nigenda a lo largo de la siguiente década.

Ese mismo año, Zonezero, la galería virtual de fotografía establecida en 1995 por Pedro Meyer, recibió la obra de Bavčar, lo que le dio una gran proyección nacional e internacional.[7] El esloveno viajó a nuestro país por primera vez para impartir conferencias en la Ciudad de México, Puebla —gracias a Luisa Ruiz Moreno—[8] y Oaxaca.[9] A su paso, convivió con el psicoanalista Alfredo Flores Vidales, Gerardo Nigenda y Pedro Miranda, otro bibliotecario de la Borges que había comenzado a modelar para los fotógrafos norteamericanos que llegaban dos veces al año a tomar los cursos impartidos en Oaxaca por la fotógrafa Mark. Tras su formación artística con Miriam Ladrón de Guevara, Marcela Taboada y Patricia Cerezo, Miranda sostendría hasta la fecha su propia trayectoria.

En 2001 fundé 17, Instituto de Estudios Críticos, cuya concepción evocó la topología del fotógrafo ciego como tropo de la relación que el pensamiento crítico y el psicoanálisis mantienen con todo aquello a lo que es imposible acceder directamente, sin mediación. Nigenda impartió en 2002 el primero de muchos talleres, en el Museo del Antiguo Colegio de San Ildefonso de la UNAM; la mayor parte de ellos estaban dirigidos a los no ciegos. Ese mismo año, Miranda inauguró su primera exposición, San Raymundo Jalpan a través de los ojos de una Reyna, en la Biblioteca Pública del Estado de Oaxaca. En 2003, el fotoperiodista Enrique Villaseñor introdujo la referencia de Eladio Reyes, fotógrafo ciego cubano quien viajaría al país como participante de la V Bienal de Fotoperiodismo (antes de fallecer en 2009).[10] Si en aquellos años la fotografía de ciegos a manos de un esloveno resultaba aún excesivamente exótica, el quehacer y las palabras más próximas del cubano y los mexicanos facilitaron la asimilación de su aparente paradoja. En ese período, el tema transitó sobre todo en los circuitos culturales, psicoanalíticos y universitarios. La batalla por su legitimación pública fue cruenta.

En 2005, Mercedes Iturbe (1944-2007), entonces directora del Museo del Palacio de Bellas Artes, recibió la exposición Diálogo en la oscuridad, del alemán Andreas Heinecke.[11] De gira posterior por el Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey y Papalote Museo del Niño, el montaje sugirió las posibilidades de los abordajes empresariales de la ceguera. A partir suyo, Gina Badenoch fundó la asociación Ojos Que Sienten y echó a andar una serie de iniciativas de emprendimiento social y entretenimiento: inclusión y capacitación laboral, cenas y conciertos en la oscuridad, coaching y consultoría de empresas para “erradicar la ceguera mental”.[12] Su labor le ha valido reconocimientos por parte de Ashoka, el Foro Mundial de Economía, el Centro Mexicano para la Filantropía, y la Reina Isabel II del Reino Unido.

Entre tanto, las aproximaciones artísticas e investigativas continuaron su curso. En 2008 fue estrenado el primer cortometraje sobre el tema: Susurros de luz, de Alberto Resendiz.[13] Aparecieron las primeras tesis universitarias sobre el asunto, a cargo de Carolina Britt[14] y Joanne Trujillo.[15] En 2009 Gerardo Nigenda exhibió su primera retrospectiva en la Universidad del Claustro de Sor Juana y participó en el encuentro “La ceguera como posibilidad creativa” convocado ahí por Trujillo.[16] Además, contribuyó a las Jornadas de Antropología Visual celebradas en la Escuela Nacional de Antropología e Historia. Como si se hubiera despedido con una explosión de actividad, Nigenda falleció en 2010. Su trabajo fue incorporado a Zonezero, bajo la curaduría de Domingo Valdivieso, con una memoria de Trujillo.[17] Al último taller impartido por él conmigo, en presencia de Trujillo, asistió Jorge Lanzagorta, un ciego que estudiaba Comunicación en Puebla. Poco después, él y varios amigos impulsaron Cine para imaginar, una propuesta de cine adaptado para ciegos que todavía sostiene con Dana Albicker y Jorge Rodríguez.[18]

También en 2010 Bavčar aceptó su primer doctorado honoris causa, de parte de 17, Instituto de Estudios Críticos.[19] En ocasión de tal celebración fue montada La mirada invisible, nuevamente en el Centro de la Imagen, ahora bajo la dirección de Alejandro Castellanos. La primera exposición colectiva internacional de fotógrafos ciegos, curada por Douglas McCulloh, itineró por Zamora, Michoacán, volvió a la Biblioteca Vasconcelos en la Ciudad de México, para seguir por Puebla, Monterrey, Oaxaca y Querétaro. Dicha muestra incorporó imágenes de Bavčar y Nigenda, como también de los norteamericanos Pete Eckert, Bruce Hall y Alice Wingwall, entre otros.[20] Esta segunda gran exposición arribada al país motivó que Miguel Ángel Herrera Oceguera fundara en Querétaro la asociación Buró Cultural, para promover la enseñanza de fotografía entre los ciegos y los llamados débiles visuales. Dicha actividad continúa hoy en colaboración con el plantel local de la Escuela Activa de Fotografía. Decenas de cursos en el país han sido impartidos por discípulos suyos.[21] Eventualmente, Herrera Oceguera también fundó Oxímoron,[22] festival artístico y cultural internacional orientado hacia diversas formas de la “discapacidad” (término que 17, Instituto propuso utilizar siempre entre comillas). La tónica de Buró Cultural es condensada por el epígrafe de su sitio web: “La vida es una obra de arte, desde allí emprendemos en el campo de la cultura y la ‘discapacidad’, diseñamos y gestionamos proyectos de desarrollo”. Oxímoron ha contado, entre muchas otras, con la participación de Sonia Soberats, creadora ciega, venezolana afincada en Nueva York. En esos años se intensificó la exhibición e investigación de las obras de Miranda, que en 2013 expuso La novia loca en el Centro Nacional de las Artes[23], y Nigenda, de quien, bajo el título de Umbrales, Trujillo montó la retrospectiva definitiva en 2014, con presencia posterior en Oaxaca, Guanajuato, Ciudad de México, Querétaro y Texas.

En buena medida gracias al arribo de exhibiciones internacionales de alto impacto, como Diálogo en la oscuridad y La mirada invisible, este segundo período vio la normalización pública de las referencias a la fotografía de ciegos, a la vez que la radical diversificación interna de su campo, cuya vitalidad estaría signada de ahí en más por una simultaneidad de iniciativas, posturas y actores, incompatibles entre sí. Los diferendos entre las posiciones críticas, empresariales y estéticas giran en torno a preguntas como las siguientes: ¿Con la fotografía de ciegos se trata, como en la parábola de la ceguera del Nuevo testamento, de levantar o sublimar la ceguera o, por el contrario, de subrayar su esencial inherencia a toda mirada?, ¿se debe promover la inclusión de los ciegos, o debe insistirse en la imposibilidad última de cualquier homogeneización?, ¿la fotografía de ciegos debe ser incentivada por motivos terapéuticos, o debe reservarse a aquellos con inclinaciones artísticas personales?, ¿las nociones de “fotografía de ciegos” y “arte desde la ‘discapacidad’” deben reforzarse o, por el contrario, desarticularse en virtud de que instituyen un nuevo gueto y, por consiguiente, lo adecuado es referirse, con toda su exigencia, a la fotografía y al arte? Allende las polémicas, es notable el papel jugado por el conjunto de estos mexicanos en el impulso internacional de la reflexión y el quehacer de la fotografía de ciegos.[24]

La primera generación concernida por la fotografía de ciegos en México estuvo integrada por actores como Gerardo Nigenda, Cecilia Salcedo, Pedro Miranda, Marcela Taboada, Patricia Cerezo, Patricia Mendoza, Alfonso Morales, Patricia Gola, Pedro Meyer y yo. Y la segunda por otros como Gina Badenoch, Joanne Trujillo, Alberto Resendiz, Miguel Ángel Herrera Oceguera y Cine para Imaginar. Es importante el examen empírico de lo realizado por todos ellos, para que lo que cada uno ha hecho, o hace todavía, no quede velado por lo que hemos dicho, o aún decimos. Es difícil exagerar la importancia que este análisis con respecto a una práctica sobre la cual se han mencionado tantas cosas.[25]

El análisis sincrónico y diacrónico de los hechos arroja, de entrada, un par de grandes asignaturas pendientes. Primera,  que las principales organizaciones impulsoras de iniciativas en este terreno aún estén dirigidas por no ciegos, en lugar de ciegos. Segunda, que la participación de las mujeres ciegas permanezca tan dramáticamente por debajo de aquella de los hombres. Ambas circunstancias son inconsistentes con el desmontaje del oculocentrismo, o incluso el falogoculocentrismo que conlleva la fotografía de ciegos.

Por contraste, aunque la comparación pueda resultar ingrata, Seeing With Photography se presenta como una organización de ciegos con sustantiva participación femenina.[26] Lo mismo sucede con el Blind Photographers Guild, impulsada por Pete Eckert, cuyo cometido es incorporar la fotografía de ciegos al cauce principal de la cultura visual.[27] Las personas ciegas deben avanzar en la apropiación del capital simbólico que les reporta su quehacer visual, como se lee al final del Manifiesto comunista: nada tienen que perder, salvo sus cadenas. De cualquier modo, la “discapacidad” coloca entre comillas a la “normalidad”[28]

 

 

[1] Una versión ligeramente más amplia del presente texto fue publicado como “Caminar a tientas” a modo de prólogo del libro De la ceguera a la imagen. Acercamiento etnográfico a la fotografía realizada por ciegos, de María Tercero Tovar, publicado en la colección Ensayos sobre fotografía, por el Centro de la Imagen de la Secretaría de Cultura, México, 2017. La obra puede consultarse en: https://centrodelaimagen.cultura.gob.mx/publicaciones/coleccion-ensayos-sobre-fotografia/ceguera-imagen.html

[2] Proof (1991), dir. Jocelyn Moorhouse, con Hugo Weaving y Russell Crowe.

[3] Véase mi texto “Ciegos Diseñadores», en Encuadre Universitario. Revista de la enseñanza del diseño gráfico. núm. 3, primavera de 1996. No repetiré lo ya publicado sobre mi recorrido más amplio con la fotografía de ciegos, en “El fotógrafo siega”. Véase, Benjamín Mayer Foulkes (comp.), El fotógrafo ciego. Evgen Bavčar en México, México, Conaculta (col. Diecisiete), 2014.

[4] Véase mi texto, «Blind Designers. A Proposal for Schools of Design», en Skaggs, Steven y Katie Salen (eds.) ZED 4. Semiotics: Pedagogy and Practice. The Center for Design Studies Communication Arts and Design, Virginia Commonwealth University, 1997.

[5] El primer coloquio en esta materia fue Vista, ceguera, invisibilidad, convocado por mi persona en el Centro de la Imagen en septiembre de 1999. Los trabajos presentados fueron originalmente publicados en la revista Fractal, núm. 15, diciembre de 1999. Versión en línea: http://www.mxfractal.org/sumario15.html Posteriormente fueron reeditados en el volumen El fotógrafo ciego. Evgen Bavčar en México, op. cit.

[6] La primera mención del tema fue mi artículo, “Más allá de la mirada. Entrevista con Evgen Bavčar”, publicado en La Jornada Semanal, el 1º. de agosto de 1999. En una peripecia posterior, representativa de cierta avidez en torno al tema, ese texto fue plagiado y circulado por Eduardo Berti en Letras Libres, núm. 64, enero de 2007. Véase la respectiva aclaración en: http://www.letraslibres.com/mexico-espana/aclaracion-0 Para dar otro ejemplo de los esfuerzos editoriales de esa temprana etapa, véase mi texto en colaboración con José Antonio Forzán, “El ciego y su imagen”, en Revista Equis, septiembre de 2000. Este expediente hace referencia a La calle de las novias, telenovela producida por Televisión Azteca y ZUBA, donde apareció un ciego que fotografiaba. Dicho personaje fue inspirado por el alud de noticias sobre el tema que circularon en aquel tiempo. A lo largo de los años, la revista Cuartoscuro ha hecho una cobertura consistente de diversos aspectos de la fotografía de ciegos.

[7] Véase “Evgen Bavčar” en: http://v1.zonezero.com/exposiciones/fotografos/bavcar/indexsp.html Al parecer, Douglas McCulloh, mencionado en seguida, supo por vez primera de la fotografía de ciegos a través de esta página web.

[8] Ella coordinó posteriormente el expediente “Lo invisible en lo visible” en VISIO, órgano de la Asociación Internacional de Semiótica Visual, Universidad de Laval, Québec, vol. 7, núm. 3 y 4, 2002-2003.

[9] El relato de su viaje, “En la cuna del sol: diario de viaje a México”, puede ser consultado en El fotógrafo ciego. Evgen Bavčar en México, op. cit.

[10] Véase “Eladio Reyes: fotógrafo ciego cubano”, en Foro Iberoamericano de Fotografía: http://www.fotoperiodismo.org/FORO/files/fotoperiodismo/source/html/galeria/CASTRO/pages/SALON%20CUBA/CDCUBA/CIEGO/eladio.html

[11] Véase www.dialogue-in-the-dark.com A esta exhibición le acompañó el libro a mi cargo, Diálogo en la oscuridad, México, FCE, INBA , Conaculta, 2004.

[12] Véase “Queremos erradicar la ceguera mental en la sociedad”, entrevista con Florian Paugam en Corresponsables, 21 de diciembre de 2017, en: http://mexico.corresponsables.com/actualidad/queremos-erradicar-ceguera-mental-sociedad

[13] Véase la pieza en línea: https://www.youtube.com/watch?v=FGDbKUV9sW0

[14] “Fotógrafos ciegos: percepción en la invidencia y la desmitificación de la pureza visual”, Puebla, Universidad de las Américas Puebla, 2008.

[15] Johan (Joanne), Trujillo Argüelles, «Tiresias fotógrafo. La expresión en la producción fotográfica de los invidentes», México, Universidad Intercontinental, 2009.

[16] Véase, Joanne Trujillo, “Coloquio La ceguera como posibilidad creativa”, en: http://tiresiasfotografo.blogspot.mx/search/label/eventos

[17] Véase “Retrospectiva de Gerardo Nigenda”, en: http://v2.zonezero.com/index.php?option=com_content&view=article&id=1211&catid=2&Itemid=7&lang=es

[18] Véase: https://www.cineparaimaginar.mx/cronologia/

[19] El viaje que realizó en esa ocasión y su discurso de aceptación de la distinción pueden conocerse en “México, diez años después”, en El fotógrafo ciego. Evgen Bavčar, op. cit. Tras recibir dicho grado en México, la Universidad de Nova Gorica en su natal Eslovenia le ofreció un segundo doctorado honorífico. En 2016, el pionero de la fotografía de ciegos fue nombrado por Francia, Caballero de la Legión de Honor y el Parlamento Europeo lo nombró Ciudadano de Europa.

[20] El catálogo de dicha exposición fue publicado en, Benjamín Mayer Foulkes y Francisco Roberto Pérez (eds.), La mirada invisible, núm. 1, México, 17, Instituto de Estudios Críticos, (col. Diecisiete), julio-octubre, 2011. Su versión en línea puede verse en: https://diecisiete.org/index.php/diecisiete/issue/view/4 La muestra ha sido presenciada en Estados Unidos, Canadá, Rusia y Corea del Sur, entre otros países, y ha sido cubierta por medios de comunicación como: HBO, NBC, BBC, Los Angeles Times y Time. Ver: http://www.curatorial.org/sightunseen/

[21] Véase “Curso para la ceguera y baja visión”, en: https://www.escuelaactivadefotografia.com/copia-de-taller-foto-excursionismo-1

[22] Véase “Festival Oxímoron”, en: http://www.burocultural.org/festival2017/index.html

[23] Véase “Pedro Miranda y su novia loca”, entrevista en: http://cuartoscuro.com.mx/2013/01/pedro-miranda-y-su-novia-loca/ Esta exposición fue montada originalmente en 2010, en el Museo del Palacio, Oaxaca.

[24] Para muestra, algunos botones. Las siguientes tesis aluden a la producción mexicana sobre el tema: Violeta Andrea Montellano Loredo, “Fotografía realizada por personas con ‘ceguera/baja visión’ en Quito, Ecuador: oculocentrismo y visualidad alterna”, tesis de maestría, Ecuador, FLACSO, 2011 (véase: http://repositorio.flacsoandes.edu.ec/handle/10469/3877#.Wr012S7wbIV). Este trabajo fue circulado como documental —¿Y tú qué ves?— y también como libro publicado por la propia FLACSO-Ecuador —La imagen de lo invisible: fotografía ciega en Quito—. Su autora viajó a México en 2009 para participar en el taller impartido por Gerardo Nigenda en la Escuela Nacional de Antropología e Historia. Ángela Ribeiro Farías, ”Mirar sin ver: una mirada de cerca a las relaciones entre la fotografía y la ceguera“, tesis de doctorado, Madrid, Universidad Complutense de Madrid, 2013 (véase: http://eprints.ucm.es/21458/). Noemí Peña Sánchez, “Otras visualidades: crear y enseñar fotografía desde la percepción invidente”, tesis de doctorado, Madrid, Universidad Complutense de Madrid, 2014 (véase: http://eprints.ucm.es/27490/1/T35505.pdf). Por su parte, Nigenda tuvo una participación destacada en 2008, en la Bienal de Arte Contemporáneo de la Fundación ONCE, España, donde su obra fue adquirida para la colección respectiva. Además de sus participaciones en Ecuador y Estados Unidos, su presencia en la exposición colectiva La mirada invisible (Sight Unseen) ha dado a conocer su trabajo en muchísimos lugares. En cuanto al quehacer de Gina Badenoch, este ha sido objeto de atención en países como Brasil, Estados Unidos, Francia, Japón, Myanmar y Reino Unido. Mis propias contribuciones han sido presentadas o publicadas en Brasil, Canadá, Costa Rica, Ecuador, Escocia, España, Estados Unidos, Francia, Holanda, India, Sudáfrica, Turquía y Venezuela. Recientemente, mi trabajo sobre el tema figuró en Santiago Rosero, “Evgen Bavčar, el fotógrafo ciego más famoso del mundo”, Gatopardo, no. 180, abril de 2017.

[25] Llevamos a cabo un primer balance de lo sucedido en Oaxaca a partir del impacto de las obras de Nigenda y Miranda durante la mesa “El ciego, la luz y la ciudad”, celebrada en 2012 en la Universidad Pedagógica Nacional en el marco de un evento de la Red de Investigadores Sobre Inclusión Educativa (RIIE). Los participantes fueron Joanne Trujillo, Pedro Miranda, el rehabilitador Juan José Rosas Sumano y yo. Hacen falta mucho balances más.

[26] Véase: www.seeingwithphotography.com

[27] Eckert y Hall fueron los primeros ciegos en publicar un portafolio en la revista Playboy. Al respecto véase: http://peteeckert.com/portfolio/playboy/ Hace poco, el primero colaboró en un comercial para Volkswagen. Véase “El Volkswagen Arteon en las fotos de Pete Eckert”, en: https://www.youtube.com/watch?v=xEZjYa7ndLo

[28] Véase Benjamín Mayer Foulkes y Beatriz Miranda Galarza, “La ‘discapacidad’ coloca entre comillas a la ‘normalidad’. Nuevos desarrollos en los Estudios de la discapacidad en 17, Instituto de Estudios Críticos, México”, en Innovia Foundation Newsletter, núm. 21, noviembre de 2013.