Querido amigo,
Haciendo caso a la invitación que me hiciste el mes pasado, te escribo esta carta, cuya redacción desde su propio origen tiene como destinación ser publicada y leída por otros ojos (una tercera mirada, como aquella del cuento de Poe). El deseo que atraviesa esta carta es el de testimoniar mi reciente (re)lectura del célebre Dialéctica de la ilustración, de Adorno y Horkheimer, que considero fundamental para comprender nuestro presente. Coincido plenamente contigo que hoy es necesario volver a la escuela de Frankfurt, nombrando con este significante aquel grupo de pensadores heterogéneos, cuya lucidez para pensar la oscuridad de su tiempo y los claroscuros de la Ilustración nos ofrece una luz para atravesar nuestra propia oscuridad…

